viernes, 6 de agosto de 2010

El trato (parte I)

el señor . . . vino hoy a mi casa,
lo recibió mi padre con té y galletas
sonreían, el y mi madre
no es común ver al señor . . . fuera de casa
menos hablando con otros seres humanos, y
menos dando visitas

a mi me agrada mucho el señor . . .
su cabello es diferente, casi divertido
y la forma que tiene tan pausada de hablar,
como analizando cada frase antes de liberarla de su boca
me envuelve y me hace entrar en trances
creo que es por eso que todo el mundo lo escucha y le presta atención

aquel día, había algo distinto en el
se adivinaba una congoja anexada al rostro del señor . . .
creo que fue por eso que vino a visitar a mi padre
muchos lo hacen, con los mas diversos motivos
mi madre dice que papa es un hombre sabio
y que por eso ha pasado tantas noches lejos de casa

me obligaron a retirarme de la mesa
me molesto un poco, era obvio que iban a tratar un tema de adultos
pero yo me creo con edad de escuchar cualquier cosa.
me camufle con la puerta de atrás y logre escuchar la platica
del señor . . . con mi padre
la verdad no entendí mucho pero el señor . . . pedía marchar

golpeo la mesa dos o tres veces
nunca lo había visto así, era un hombre pacifico y lento
todo lo contrario a este ferviente hombre loco que vociferaba
que el tiempo se acababa, que la hora era esta
y que frente a la nariz de todos (en el pueblo que vivimos imagino)
se pasa burlando la vida furtiva sin que la agarremos de los brazos

recuerdo que sentí escalofríos cuando pronuncio la palabra batalla
un ave afuera me hizo saltar de un chillido y tuve
que esconderme raudo para no ser visto
creo haber salido airoso porque pude seguir escuchando
al señor . . . y mi padre discutir sobre el día que vendría
y un supuesto plan y unos pasos a seguir

intente seguir el ritmo atento a la discusión pero siendo sincero
no entendí ni pito, el señor . . . lanzaba palabras que jamas en mis
bastos 10 años había oído. ese es otro de sus encantos sus palabras
parecieran ser fotografías o piezas de un rompecabezas
bailan en el pabellón de su boca y se juntan en el aire antes de ingresar a nuestros oídos
ya yo quisiera poder expresarme así, tal vez mi madre entendería porque me aburro en el colegio

luego de una hora y 15 minutos de charla intensa
el señor . . . se levanto y al incorporarse mi padre estrecho su mano
palmotearon mutuamente sus espaldas y se sonrieron de manera deliciosa
muy amigos muy compenetrados, casi podía parecer que habían llegado a algún acuerdo
sobre no se que, el día de actuar según escuche quizás.
el señor . . . tomo su abrigo marrón y salio de casa perdido entre su bufanda gris.

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