martes, 1 de mayo de 2012

Árbol ardiendo

Vio juan un día caminando dormido
un árbol quemarse lento
envuelto en llamas azules
le pareció hermoso el espectáculo pirotécnico 
esbozo una sonrisa, mientra oía su pieza musical favorita

se freno de golpe, iba directo a su destino:
un lugar perdido entre este mundo y el otro,
solo para quedarse viendo el show de las llamas merendando.
recordó, de un sarpaso también, un concurso por televisión 
reía para sí, rascando su barbilla con ojos de maníaco

Árbol vio cierto día llamas caer de plutón
volátiles, impulsadas por el batir de las alas de un cuervo
negro como la noche ultima de abril 
no pudo hacer mucho por su peso y su tiempo en la tierra
solo se quedo, y aviso a los insectos que la casa ardía

los años de un árbol viejo, acostumbrado a los crustáceos
son de temer realmente ante emergencias rápidas
árbol ahora lo sabe fehacientemente, el calor le sube por la espina
con las manos en el aire, los pies en el suelo
observa a un hombre sonreirle a su fortuna

llamas veloces surcan el cielo raudas 
cautelosas de conservar el calor apremiante de sus venas
hasta llegar a puerto, al blanco, al destino y la merienda
se balancean, se contonean sensuales y peligrosas
con la gracia de las mujeres callejeras, violentas, seguras...

....

juan sonríe, pues se quema
árbol muere pues observa
llamas sueñan pues no viajan, su vida es corta
un instante...
imágenes aleatorias y palabras convexas como el espacio
su fondo de luces melindrosas, despiertan la gracia

de la situación más lenta y absurda...

FIN.

sábado, 21 de abril de 2012

Cuento corto

Y que más?
"vamos al grano",
como se dice por hoy...
es que falta tiempo,
y se siente mucho

Bueno. para empezar
no fui yo responsable de nada,
de este precioso lugar entre velas...
tu escogiste, felicidades de nuevo!!!
...mientras haya alcohol tu sabes...

[Seguiré suspendido sobre una nube]

Otro trago más?
es curioso, parecen correr los minutos
y nos hacemos más jóvenes,
me vienen ganas tremendas de escupir
rayar algo, defecar

Tus ojos lucen cansados...
el tedio semanal?
...se un poco sobre eso,
esta cara ajada no es casualidad
he visto varias cosas interesantes
me reí... al menos...

La música de fondo?
si, un viejo blues, añejo como el aliento
las cervezas están más agrias
no lo notaste? los años...
o la misma música quizás, si, quise transportarte

[No fue casualidad]

Eres extraña, llevo años contemplándote
y aun me parece amar a mujeres diferentes,
pero eres tu, desnuda, calorica, eres tú
...en verdad... no he de negarlo,
el hálito de tu cuerpo fue algo que siempre me estimuló

Es la hora ya? tan rápido?...
comprendo, marchemos, tu a mi lado:
silbando y charlando..
yo?... entre tanto rascando mi barbilla.
El sol quema, y sin embargo acaricia

Las puertas están abiertas...
otra década más verdad?
si?, segura?, que aventuras nos deparan...
Ahora, si no es mucha molestia toma  mi mano,
corrígela si es posible con la tuya, y guíame...

[Que yo ya estoy cansado.]



Los días en canción

Ser sin ser
o una simple contradicción
arrojada en el suelo, sucia,
ya conocida por el resto de mortales
algo común como la saliva en las almohadas

ser y no ser,
de fácil respuesta,
una pregunta que no deja despeinados...
ellos sin más se estrechan las manos, se brinda!
así conociendo en todos
una condición similar

y ahora, ahora que?
nos falto algo por decir? (o no se escucho)
entre tanto simio retorcido y letrado obtuso
que se ponga el titulo quien prefiera
el de don "SER" y con mayúsculas dicho
o el del tímido "no se que" con traje caro

yo si, yo conozco muchos...
retrasando al poeta deforme
eludo convencionalismos y aguardo el exacto golpe
mi tino no ha fallado pese a las épocas
y no es gran tarea, resulta sencillo:
conocer besos sin darlos, y personajes sin sus actos

yo creo ser mas torpe, por ende simple
desgarbado pero macizo 
despotrico sin pensarlo...
y no hay monumentos rezando a mis pies podridos
pero si existen, por cantidades benditas
bonitos minutos donde me luzco riendo


martes, 17 de abril de 2012

Coatí

Se me achico el mundo vieja!
y eso que de viajero no tengo nada
ni las maletas, ni las ganas, ni la "v"
soy más bien animal de sillones
pesado, peludo y fétido de costumbres

Se me borraron del mapa continentes enteros
los mares son ahora hilitos tímidos que están ahí quietos
se me agotaron las distancias
y todo parece tan diminuto ahora
tan cercano, que este suelo ya es medio globo para mi

vieja, de esas personas que alguna vez salude
de besos simples, de mano o de gestos que trajeron percances
solo me quedan fotos tiesas que comienzan a palidecer
todo es mas pequeño, mi mundo se acorto
se vació de gentes y lugares, sin moverme de mi escritorio

Sus caras en paisajes antes habituales
me provocan ahora sentimientos extraños
me veo bien, pero sin embargo,
afuera siento una fiesta de letras a la que no puedo asistir
tengo rabia vieja, la vida me apunta con el dedo y se ríe la muy puta!

Que nostalgia siento, y la vez no
que cumulo de sensaciones contradictorias y mezcladas con silbidos
es todo caos en este mundo enano y volátil
me reconozco fuerte, y astuto en las artes contemplativas de un mejor futuro
pero hoy, cuando el reloj sigue su curso, me veo enjaulado y triste
la fiesta sigue, y yo adosado a mi mundo quieto, grito sin ser oído



jueves, 19 de enero de 2012

Se había ido

Bajo las sabanas,
entre las tasas blancas,
sobre la ropa amontonada,
de lunes a jueves

ay! la vida sangrando en el piso,
¿donde me quede estancado la ultima vez?
¿entre que habitaciones?
¿puedo verlo?- parece escurrir agua sobre tu espalda...

ahí donde muere el hielo,
donde tus manos se vuelven miles
donde aflojan mis fundamentos y mis libros se esconden,
y tu vestido vuela -lentísimo, cual bostezo

allí lunes, martes, miércoles y jueves
ya no te encuentro
ya no corres, mueres o dejas pétalos
platos manchados, besos rojos y calcetines

corte las cuerdas de mi vieja guitarra
y me enrede con ellas el cuerpo
caí despacio al piso polvoriento
me veo ahora dando vueltas, con los ojos perdidos

en porciones de este suelo miserable
de estas murallas ralladas, veo cada cierto tiempo
espacios donde tus manos calzaban, como tus piernas
y la huella de tu cuerpo en mi lecho, hace tan poco...

taládrame ahora los huesos
y pule las marcas que dejaste con furia, frótalas
en alcohol y sustancias dulces, acogiendo en el pecho la ira ciega
las ganas de llorar deseando ser arena, ser humo

Hablaba mi habitación de un rumor
de cierto tipo de cosas que ahora faltan
que se ha roto nuestra armonía, susurran, será por eso que
los pájaros explotan coléricos en mi ventana

y las florecillas tienen lenguas horrendas, y las nubes
parecen querer gritarme, y mi sombra se aparta cuando paso
y me repiten, me juran que algo falta, que sobra espacio, que ya no hay humo,
ni papeles, ni licor, ni besos escondidos, ni recuerdos...que ya se ha ido.



martes, 17 de enero de 2012

No dijimos nada

Recuerdo haber visto luces estallar
sobre el cielo negro de aquella noche,
recuerdo haber sentido un sabor extraño en la boca,
un leve manto ácido, una sensación de temor

Esta calle, con sus adoquines, sus vapores subterráneos
habría servido como manta en otros tiempos,
nos habría cobijado del mundo, de las criticas y los ojos,
o de cuantas situaciones confusas esta hecha la vida

De pie mirándote la boca, en este trozo de la cuidad grisácea,
que fue nuestro escenario prófugo y alocado
me resulta deliciosamente irónico que sea aquí donde vaya a matarte
cuando hace casi nada, lo único que quería era verte viva, moviéndote sobre mi

Recuerdo tus ojos, no conocí ningunos tan especiales:
parecían dos soles durmiendo, en ellos los parpados se arrullaban
como palomas, presionándolos a sonreír soñando, en una imagen estática
repetida en los paisajes, en mi memoria, en tu sola cara

Hubiese querido que la vida dejase momentos anclados al reloj
o que las personas no fuesen tantas en la tierra
así nuestra historia hubiera sido fácilmente algo mas probable,
pero no, la pasión es una estatua rigida y fría en un pabellón sucio

Existen ahora otras cosas, cientos, a las que las gentes están mas habituadas
hay por los recovecos de la ciudad, edificios cubriendo la luz, silbatos de acero
y bocinas coléricas que no dejan de sonar, hay temblores, temblores en los cuerpos,
en las lenguas y las casas de las personas que veo pasar, eso, es más corriente

Cuanto quise decirte, lo recuerdo ahora, y sin embargo
parece no ser cierto, pues veo como si fuera ayer
tus ojos tristes, casi sabiendo lo que vendría,
esperando quietos a mis palabras, siempre fijos, hermosos

Es la hora mas oscura de mi vida, la ciudad abarcando a toda la gente en un solo punto,
nosotros en el inmenso silencio de nuestro sitio, tu cara pálida, mis preguntas retoricas,
mis groserías al cielo, las palabras decisivas, mi locura totalmente esclarecida frente a tu nariz,
y sin embargo, sin embargo tu sonrisa, tu silencio, la aceptación y un beso, luego el disparo final

Recuerdo solo haberte dejado sentada mirando la escalera que nos gustaba,
y luego perderme caminando hacia el final del boulevard
eso fue todo, recuerdo que desde entonces me dedique a las pinturas,
a la contemplación de las aves, ya no me hacia preguntas, ya no besaba mujeres

Olvide ciertos lugares, compañeros de vida, hasta mi comida favorita, son los años oí por ahí
todo se ira tal como vino, de forma gradual y luego de golpe (como un disparo), es curioso
que haya tanto de cierto en eso y que pese a todo...te recuerde
que mis manos lo hagan, tiritando hasta hoy con el frió acero de mi revolver esa noche

Tras la escena de tu cuerpo me vino a visitar el silencio, duro y paciente
lo veo todavía caminando junto a mi, aguardando hasta el día de mi muerte
me deja espacio, bastante para recordar aveces, cosas que no se si son ciertas
imágenes aleatorias, mi reloj oxidado se quedo quieto en una hora infinita

Es así, la ruleta imprecisa, pero justa de la vida entre estas paredes
ya sea con un disparo en el vació o la mueca perpetua de una mujer callando
todo giro, cada salto de alguna forma permanece estampado en alguna parte
en los temblorosos nudillos de un anciano pálido, o la escalera manchada de un callejón deprimente

Recuerdo luces, los ojos como el sello fiero de tu condición de mujer fatal habitada
algún sonido raro de golpeteo constante, el silencio, las palabras y la nada
un soplido frió que despeina, la ciudad deshabitada, nuestra misma manera de comunicarnos
el acero penetrando el cuero, los hueso, el alma... no hubo gritos, lagrimas, pues nadie dijo nada.