miércoles, 28 de mayo de 2014

Mujer

Decidimos no esperar más a que escampase
la carretera obviamente seguía ahí, pese al viento, pese a la oscuridad

Nuestras pocas cosas, una maleta grande, sucia y remendada
mis manos eternamente frías, tus rodillas juntas

La ultima canción que oímos parece desaparecer con las aves
con el morir de la luz. Sin embargo la llevo en los huesos. Temo

Siempre temo, me conociste parido de incertidumbres
imaginando realidades en las que te cogía por la cintura para bailar
(y sabía bailar)

El miedo como consejero de viajes me hizo palidecer mas de una vez
y llore sobre las grutas, y me enceguecí con cuervos, y me olvide de mis pasos

Y lloré, llore como madres, hijos y ríos, como llora la historia
pero no, nunca es suficiente dolor para saldar ciertas cuentas, las lagrimas son pocas

Cuando estuve allí, tirado con la cabeza hinchada y los ojos brillantes
volvías a mi como olas, como lo hiciste siempre, hasta cuando no debías
(hasta cuando no había remedio)

Hiciste mis zapatos una vez más, susurraste con el mundo
y mi oído abarrotado de soledades exploto al nacer, al sentir latidos, tu voz

Me halle, entre tanta cicatriz me halle aun vivo, respirando flores moribundas
pero lo suficientemente entero sobre el mismo punto de esta geografía curtida.

Volvimos a andar, retrocediste y aun más detuviste tu estampida por velar mi paso
con el tiempo pude, que digo, con la vida pude volver a vivir, lento, comprendiendo.

Hoy las calles me evocan la vida, y estas horas son tan pacificas que al cantar los barcos
puedes percibirlos montando el agua. Es extraño, casi no reconozco estas escenas

Pero si, hoy tengo la promesa de una paz futura, y los teoremas redactados por paupérrimos
ancianos inquietos han pasado a segundo plano frente al crudo cause de las cosas que toco.

Sigo siendo un pequeño animal que huye, pero me he regalado el privilegio de aceptar
que podemos ser felices, "que nadie puede detenernos". He jugado al valiente en empresas diminutas

Y crecí despacio a la luz de mi sed por tu boca, de mi ansia por ser palabra infinita de tu boca
tras desaparecer tantas veces, el jardín que hicimos se volvió mi brújula y tu corazón mi casa.
  
Lamento mi miedo, y ahora que compuesto diviso caminos más tiernos que tanto tarde en ver
me frunce el pecho no haber sido desde el comienzo un templo y un pan para tu alma

Ser una criatura que extraña, que esta relegada a las temporadas entrecortadas
y que vive comúnmente deambulando entre los "podría ser" y los "que hubiese sido"

Añorando. Lamento, lamento el mundo y  mi mundo para tus ventanas
por cientos de años cambiaría todo, cambiaría mis herramientas, mi choza, mi sonrisa

Cambiaría por pan y certeza mis manos temblorosas, mi piel perceptiva, solo para verme en tus ojos distinto
cubierto de la pasta primigenia de tus sueños, de la sorpresa que aguarda dormida por siglos en las estrellas

Con la carretera de frente, con el cuerpo maltrecho pero funcionando, con una rosa oculta
puedo coger tus manos y hacerte ver tras las murallas, más allá del tiempo

Hoy no tengo los libros, las excusas y todas las capaz que me cubrían de la gente
pero me sé fuerte, fuerte de esas cosas que me hacían especial pero ignoraba, fuerte a fuerza de vida

Puedes no sentir la piedra y el cardo de la civilización en mis venas de gorrión, de poeta adolescente
pero veras, al levantar la vista veras mi garganta abultada de palomas, de la ternura de mi pecho

De cosas que emergen galopando, agitándose, sollozando que te aman
y sentirás entonces en el vació del quebranto, el nacer de la esperanza, y se asomara el infinito

De donde no había más que cosas que extrañar destellaran las luces, las voces, lo que no esperabas
pues ser fuerte puede ser un camino trazado hace eones por hombres gigantes que vociferaban maldiciones

Pero las sendas se abren como las ramas de un árbol cubierto por nubes al final de la tormenta , y la entereza de este mi corazón turbulento y poco afortunado, se hace indomable pensando en los días de mayo

En el final de las jornadas donde el premio más importante, la posesión más deseada y la riqueza
más solemne en el universo eres tú, es ganar un puesto entre tus abrazos, un te amo repetido.

Parece que quizás nunca el cielo vuelva a escampar del todo, y la sombra sea un ingrediente constante
en las etapas del día, pero siempre fue así. No es la luz, sé es la luz

Mis ojos se ensancharon tarde, y el tiempo corrió tan lento antes de que volviesen a ser aptos a sentir
que se creyeron muertos. Más terminado el ultimo viento de abril, he comenzado a caminar.

Hoy tu mano, mi mano
Hoy yo, tu, nuestro andar de flores recientes
Hoy mi espíritu, mi cuerpo y mis fuegos avocados únicamente a la tarea de acortar cada segundo la distancia entre nuestras bocas, nada más
ya mañana ambos sabremos.