domingo, 12 de abril de 2015

A veces (ultima entrada de este Blog)

A veces pienso que me miras y que donde estés aun puedes verme.
Por eso sigo siendo el mismo, y aguardo
Pues vivo creyendo que alguna vez mis pasos y mis acciones, se volverán luces que te guíen de vuelta a casa

-a veces pienso que solo te extraviaste-

Hoy es lunes y he vuelto a saludarte en el espejo

                                                                              No, uno nunca termina de decir adiós.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Mujer

Decidimos no esperar más a que escampase
la carretera obviamente seguía ahí, pese al viento, pese a la oscuridad

Nuestras pocas cosas, una maleta grande, sucia y remendada
mis manos eternamente frías, tus rodillas juntas

La ultima canción que oímos parece desaparecer con las aves
con el morir de la luz. Sin embargo la llevo en los huesos. Temo

Siempre temo, me conociste parido de incertidumbres
imaginando realidades en las que te cogía por la cintura para bailar
(y sabía bailar)

El miedo como consejero de viajes me hizo palidecer mas de una vez
y llore sobre las grutas, y me enceguecí con cuervos, y me olvide de mis pasos

Y lloré, llore como madres, hijos y ríos, como llora la historia
pero no, nunca es suficiente dolor para saldar ciertas cuentas, las lagrimas son pocas

Cuando estuve allí, tirado con la cabeza hinchada y los ojos brillantes
volvías a mi como olas, como lo hiciste siempre, hasta cuando no debías
(hasta cuando no había remedio)

Hiciste mis zapatos una vez más, susurraste con el mundo
y mi oído abarrotado de soledades exploto al nacer, al sentir latidos, tu voz

Me halle, entre tanta cicatriz me halle aun vivo, respirando flores moribundas
pero lo suficientemente entero sobre el mismo punto de esta geografía curtida.

Volvimos a andar, retrocediste y aun más detuviste tu estampida por velar mi paso
con el tiempo pude, que digo, con la vida pude volver a vivir, lento, comprendiendo.

Hoy las calles me evocan la vida, y estas horas son tan pacificas que al cantar los barcos
puedes percibirlos montando el agua. Es extraño, casi no reconozco estas escenas

Pero si, hoy tengo la promesa de una paz futura, y los teoremas redactados por paupérrimos
ancianos inquietos han pasado a segundo plano frente al crudo cause de las cosas que toco.

Sigo siendo un pequeño animal que huye, pero me he regalado el privilegio de aceptar
que podemos ser felices, "que nadie puede detenernos". He jugado al valiente en empresas diminutas

Y crecí despacio a la luz de mi sed por tu boca, de mi ansia por ser palabra infinita de tu boca
tras desaparecer tantas veces, el jardín que hicimos se volvió mi brújula y tu corazón mi casa.
  
Lamento mi miedo, y ahora que compuesto diviso caminos más tiernos que tanto tarde en ver
me frunce el pecho no haber sido desde el comienzo un templo y un pan para tu alma

Ser una criatura que extraña, que esta relegada a las temporadas entrecortadas
y que vive comúnmente deambulando entre los "podría ser" y los "que hubiese sido"

Añorando. Lamento, lamento el mundo y  mi mundo para tus ventanas
por cientos de años cambiaría todo, cambiaría mis herramientas, mi choza, mi sonrisa

Cambiaría por pan y certeza mis manos temblorosas, mi piel perceptiva, solo para verme en tus ojos distinto
cubierto de la pasta primigenia de tus sueños, de la sorpresa que aguarda dormida por siglos en las estrellas

Con la carretera de frente, con el cuerpo maltrecho pero funcionando, con una rosa oculta
puedo coger tus manos y hacerte ver tras las murallas, más allá del tiempo

Hoy no tengo los libros, las excusas y todas las capaz que me cubrían de la gente
pero me sé fuerte, fuerte de esas cosas que me hacían especial pero ignoraba, fuerte a fuerza de vida

Puedes no sentir la piedra y el cardo de la civilización en mis venas de gorrión, de poeta adolescente
pero veras, al levantar la vista veras mi garganta abultada de palomas, de la ternura de mi pecho

De cosas que emergen galopando, agitándose, sollozando que te aman
y sentirás entonces en el vació del quebranto, el nacer de la esperanza, y se asomara el infinito

De donde no había más que cosas que extrañar destellaran las luces, las voces, lo que no esperabas
pues ser fuerte puede ser un camino trazado hace eones por hombres gigantes que vociferaban maldiciones

Pero las sendas se abren como las ramas de un árbol cubierto por nubes al final de la tormenta , y la entereza de este mi corazón turbulento y poco afortunado, se hace indomable pensando en los días de mayo

En el final de las jornadas donde el premio más importante, la posesión más deseada y la riqueza
más solemne en el universo eres tú, es ganar un puesto entre tus abrazos, un te amo repetido.

Parece que quizás nunca el cielo vuelva a escampar del todo, y la sombra sea un ingrediente constante
en las etapas del día, pero siempre fue así. No es la luz, sé es la luz

Mis ojos se ensancharon tarde, y el tiempo corrió tan lento antes de que volviesen a ser aptos a sentir
que se creyeron muertos. Más terminado el ultimo viento de abril, he comenzado a caminar.

Hoy tu mano, mi mano
Hoy yo, tu, nuestro andar de flores recientes
Hoy mi espíritu, mi cuerpo y mis fuegos avocados únicamente a la tarea de acortar cada segundo la distancia entre nuestras bocas, nada más
ya mañana ambos sabremos.

viernes, 31 de enero de 2014

I

Dormías en el sofá, a mi lado
con la vieja costumbre de caer rendida en cualquier lugar.
La repetida situación noctambula de encontrarme solo en la madrugada
absorto en las luces del televisor, amortajado por el silencio 
sobreviviente, como el ultimo soldado mal herido de una guarnición 
de cuerpos que sueñan, derrotados a merced de los humos invisibles,
de los pájaros hipnóticos, del magnético hechizo onírico.

Como tantas otras veces, como lugares aleatorios y escenarios sucesivos 
me hallaba solo y perdido, con esa pizca de pena automática
que emerge enseguida con la caída de las voces y el trajín del día
y que más parece una respuesta programada frente al infinito 
o un método de acomodamiento corporal. Una pena nostálgica
un sentir de vació y congoja, con la ausencia de orígenes y fines claros.

Había dejado de dormir, no recuerdo bien la causa, ni el momento 
debe ser consecuencia del insomnio o al revés, la etapa anterior del ciclo repetido. 
Como una tradición nacional me desvelaba, como un ritual religioso o una costumbre cultural
de un país que sueña despierto, que ha borrado de su tierra la inútil idea de descansar.
Solías preguntarme cosas, en el momento justo donde empezabas a dormirte, 
y me causaban tal conmoción tus ojos muriendo, tu voz entrecortada y la tierna persistencia 
inocente, de tu afán por no dejarme solo que aunque me molestaba mucho no poder seguirte,
me volvía cada noche más adicto a esos minutos inefables del prefacio, y los buscaba.

Buscaba con deseo la escena de tu rostro acomodado entre las almohadas 
transitando la frontera misma de la realidad y la magia desaforada de los sueños.
Atesoraba cada recuerdo de tu paso por el portal, de tu boca aun moviéndose como pájaro que agoniza
bajo tus ojos fallecidos. Te ibas apagando de a poco y sentía el miedo estomacal de la muerte,
el insondable vació del adiós, probando la metafórica ira contra el destino que te alejaba más
allá de mí. Y noche tras noche te veía partir, amando tu lejanía en retroceso, tu caída de flor solar,
odiando al mismo tiempo, pero permaneciendo quieto, sin interferir en lo que era para mi un proceso hermoso, como jugar a ver la vida  escurrir y con ella sentir completos los dolores del amor, de las partidas.
Todo tomaba más importancia, era pura poesía.

Quizás existía una cuota de auto castigo, de penitencia infligida sobre mi mismo. Pero soy un eterno enamorado de estas cosas, de los regalos secretos que tiene lo más cotidiano y en desuso, de las escenas y los espacios que fuerzan al extremo las emociones; como el mismo ejercicio de amarte, al filo, tú sabes que no concibo las cosas de otro modo. Porque en cada partida había un pequeño libro de pasión salvaje, porque en cada frase disuelta entre materialidad y aire imaginaba batallas épicas, relatos de princesas esperando a sus hidalgos, fuego de amores gigantescos. Tanto y tanto de lo que es maravilloso y nunca es visto, y pasa, y se olvida y nadie muere por ello. Yo encontraba un teatro mágico en los centímetros de tu carne, en los espectáculos de tu sueño y no sentía más vació que el de no poder hacer palacios de todo ello y que más aun quedase condenado solo a unos minutos antes del nacimiento del día. 

De ahí que mi soledad no fuera más un golpe infertil, un ente sin productos posteriores.   
mi vigilia de contaste de centinela sombrío era una oportunidad tras de ti, había algo más allí que la pena
mecánica y la filosofía de plástico. Y si  temía entonces a la muerte era por ti, y si conocía el peso de la soledad era por tu falta, si conocía el sabor brumoso de un beso que se da soñando en el instante perfecto de la caída o la alegría gigantesca de esta pantomima poética que terminaba siempre en un comienzo nuevo, donde sabía que ibas a estar viva tras haber cerrado los ojos, donde llegaba tu mano a sacarme del sueño que me vencía siempre de un modo extraño, y que nunca recordé.
 
 

jueves, 30 de enero de 2014

Cajones

El miedo me viene a buscar
otra vez, y la casa esta vacía

el corredor oscuro llama
y yo solo puedo pensar en serpientes

alguien toca el vidrio de la ventana
mascaras afuera, centinelas que tocen

el miedo ha caído sobre mi cama
sin mover, sin despertar, sin barullos

como el agua, ligero pasajero
recuerdo mi infancia y me avergüenzo

tras mi espalda las espadas con tinta
los registros tatuados que susurra la gente

tengo tanto que callar, tanto que decir
pelear en las calles con las muñecas cortadas

es un tiempo tan lento, hay una nube permanente
hay un cuervo acuarela y una joven que llora

el viento me ha despeinado la nuca
finjo la cara de un niño y tengo lagrimas azules

el cielo se triza abajo y enmudece
finjo ser valiente y me tiritan las piernas

muero diariamente ahogado
con mi veleta, con mi barco y las polillas

¿hay alguien hay? -el mar infinito
no soy dueño de ninguna parte

no tengo la memoria para regresar a casa
no tengo la memoria para regresar a casa

me siento solo y augusto, solo
me enternece mi cuerpo a merced de la corriente

me duelen en la esperanza, los grises
mis pedazos bailando entre los corales

que importa que mi paso sea un paso
sin peso de destinos, sin monedas

hubo un abril naranjo donde creíamos en el amor
hubo un fin de semana prófugo, un minuto terminal

miedo, ruidos
miedo, hay ruidos -los noto

hombre, niño, mujer, infante
infante, mujer,niño, hombre

es temprano, me duelen las ganas
mi madre ha llorado 30 noches

es temprano, las paredes mutan
-tienes los ojos tristes-





domingo, 8 de diciembre de 2013

Lengua nocturna

las horas se hacen eternas
desde mi ventana hay luces que se callan
voces que mueren retrocediendo
de gritos que caminan en reversa
hasta volverse pequeños hilitos que enmudecen
como ríos prehistóricos hacia la tumba
como la sangre en las venas de los muertos

la tarde encuentra la forma perfecta
para caer lenta sobre el cemento
y el tiempo se ha detenido en su punto exacto
en el roce primero de su cabeza contra la tierra
en el vistazo ultimo de dos que se despiden para siempre
de un mano cabalgando en ascenso cierto hombro
de un beso nuevo escondido de todos

las horas se vuelven pesados flujos invisibles
como elefantes de aire que repletan las calles
de esta ciudad sonámbula y quejumbrosa
de estos paisajes fracturados que extrañan la lluvia
entonces en un batir de alas, en un mover de platos
la noche como tinta a caído sobre el estanque
silenciosa, cayendo igual desde los inicios del mundo

hay un mar entonces, en todos, llegado con las sombras
y es un ejercito de pequeños silencios acumulados
una materia rebosante que se expande sin presionar
que no complica las estructuras de estos edificios ajados
pero modifica la respiración al pasar por los costados
de señoritas ciegas de sol, de caballeros entumecidos de costumbre
de las palabras que se dicen sin pensar, de las mentiras

y reina la noche en las almas de las cosas, en los engranes de las gentes
y tu yo nos miramos con las bocas que se funden, con los sellos abiertos de par en par
y arriba las caricias esperan su momento, la señal y el ataque final
en ese instante hay pactos implícitos que se entretejen en dos cuerpos unidos
en las canciones que brotan de las aves que sueñan (lenguaje nocturno)
en mis formas de hablarte de la vida, de los escritores que odio por que quiero ser uno
de la magia cotidiana que te enseño en las cosas que miro y son un montón de estupideces

y entonces te veo, te veo entre las sombras y eres tan parte de ellas
que creo saber justo el punto exacto en el que te volviste un híbrido de irrealidad y carne
un ser sorpresivo y quieto, un animalito de piedra y nardo, un solo soplo en mi espalda
te observo y sonríes entonces, y el mar devora el borde de tu cara sobre la cama y lo devuelve
en un ritmo casi hipnótico, entre el caos y la paz más cierta, entre el fin de mis dedos y las rocas
hagamos un pacto de verosimilitud, hagamos de cuenta que la noche es infinita y se ha detenido
verás, tenemos mi ventana, tenemos la noche y este pequeño trozo de realidad paralela;
donde tu sonríes y yo callo -donde sigues acá conmigo, donde somos horas eternas.






miércoles, 30 de octubre de 2013

Sine qua non


Rodaste quizás que cosas al pasar;
la materia infinita que vive arriba de nosotros

el pasado, cruza lento el comedor caminando
el paso muerto, el cuerpo trágico, la poesía tradicional

de cabeza hinchada y torcida en el respaldo del sillón
ves lo alto, lejos, y hay estrellas que te ven con furia

todo se ha reducido a un sonido, un clic seco
la onomatopeya de un brassier desmantelado

o el amor nunca fue suficiente entre los torpes
o las efemérides del sexo se han reducido a 5 segundos de auto-compasión

los malos libros que se leen llorando por pomposos
en noches conspicuas sobre desiertos propios y prefabricados

el amor es una araña horrenda pero cobarde
sin venenos ni seguidores. Es un nudo en una cuerda fatigada

cuando esquivemos los números que caen en lugar de la lluvia  
y rindamos culto a nuestra accidentada carrera de tontos pilotos ansiosos

veremos de cara al sol. Veremos más allá de los misterios emblemáticos
entre los cabellos descubrir el cuello, del cuello un cuerpo libre, y de lo libre el todo

retozaremos entonces en las ruinas de los dibujos amatorios
que construían no hace mucho las aves con su vuelo en el mar.

Por mi parte seré febrero sin final, una cadena renacida que gira
y me veré siempre contemplando las palomas que deje en tu cuarto





miércoles, 16 de octubre de 2013

Sombreros y fotos

El polvo abarrotado de las casas solas
y las bocas volcánicas que escupen
en este planeta de arena congelada no vive nadie
hay solo caballos de gas preguntándose por el cielo

como tantas otras cosas inútiles que fueron adoradas
en épocas mágicas por gigantes de piedra
las imágenes se redujeron a cuadros estériles (como pequeños desiertos)
arrojados sobre la pared en un rincón sordo

la vida de los sombreros y las fotos:
-viejos dioses de una civilización que nadie recuerda-
se ha disuelto en el seco caudal de los ríos cenicientos, y clama!
allá, han hurtado los ojos de los muertos. Están cambiándolo todo

los prados antes verdes son espuma purpura que cubre el suelo
y cada estrella antigua se ha vuelto un diminuto planeta tímido
han invertido casi todos los roles, han reemplazado el blanco de los huesos.
El mundo es una mesa, un cuerpo de malograda materia abandonada.

Hoy los relojes han derribado las creaciones apremiantes del hombre dios
para volver a posicionarse como la maquina fundamental
aun persiste el juego del fuego en las veredas, aun persiguen los recuerdos.
La esfera gira, afuera la tarde nace y muere. Los botes zarpan con la música

hoy cuando las voces son propiedad del eco y los arboles
y caen por todas partes los últimos totems. La matemática natural del universo
ejecuta su danza inefable. Los sombreros y las fotos caminan agrupados
y la revolución del crepúsculo entra en su inmensidad de viento y santos decapitados.

(El ruido afuera, se acerca el día. Abajo reina la oscuridad)