miércoles, 30 de octubre de 2013

Sine qua non


Rodaste quizás que cosas al pasar;
la materia infinita que vive arriba de nosotros

el pasado, cruza lento el comedor caminando
el paso muerto, el cuerpo trágico, la poesía tradicional

de cabeza hinchada y torcida en el respaldo del sillón
ves lo alto, lejos, y hay estrellas que te ven con furia

todo se ha reducido a un sonido, un clic seco
la onomatopeya de un brassier desmantelado

o el amor nunca fue suficiente entre los torpes
o las efemérides del sexo se han reducido a 5 segundos de auto-compasión

los malos libros que se leen llorando por pomposos
en noches conspicuas sobre desiertos propios y prefabricados

el amor es una araña horrenda pero cobarde
sin venenos ni seguidores. Es un nudo en una cuerda fatigada

cuando esquivemos los números que caen en lugar de la lluvia  
y rindamos culto a nuestra accidentada carrera de tontos pilotos ansiosos

veremos de cara al sol. Veremos más allá de los misterios emblemáticos
entre los cabellos descubrir el cuello, del cuello un cuerpo libre, y de lo libre el todo

retozaremos entonces en las ruinas de los dibujos amatorios
que construían no hace mucho las aves con su vuelo en el mar.

Por mi parte seré febrero sin final, una cadena renacida que gira
y me veré siempre contemplando las palomas que deje en tu cuarto





miércoles, 16 de octubre de 2013

Sombreros y fotos

El polvo abarrotado de las casas solas
y las bocas volcánicas que escupen
en este planeta de arena congelada no vive nadie
hay solo caballos de gas preguntándose por el cielo

como tantas otras cosas inútiles que fueron adoradas
en épocas mágicas por gigantes de piedra
las imágenes se redujeron a cuadros estériles (como pequeños desiertos)
arrojados sobre la pared en un rincón sordo

la vida de los sombreros y las fotos:
-viejos dioses de una civilización que nadie recuerda-
se ha disuelto en el seco caudal de los ríos cenicientos, y clama!
allá, han hurtado los ojos de los muertos. Están cambiándolo todo

los prados antes verdes son espuma purpura que cubre el suelo
y cada estrella antigua se ha vuelto un diminuto planeta tímido
han invertido casi todos los roles, han reemplazado el blanco de los huesos.
El mundo es una mesa, un cuerpo de malograda materia abandonada.

Hoy los relojes han derribado las creaciones apremiantes del hombre dios
para volver a posicionarse como la maquina fundamental
aun persiste el juego del fuego en las veredas, aun persiguen los recuerdos.
La esfera gira, afuera la tarde nace y muere. Los botes zarpan con la música

hoy cuando las voces son propiedad del eco y los arboles
y caen por todas partes los últimos totems. La matemática natural del universo
ejecuta su danza inefable. Los sombreros y las fotos caminan agrupados
y la revolución del crepúsculo entra en su inmensidad de viento y santos decapitados.

(El ruido afuera, se acerca el día. Abajo reina la oscuridad)