mas los deseos del día
son armas, son trabas
o puñaladas en la espalda
las manos del viento afuera
los vientres de las paredes dentro
y los barrotes reales o ficticios
sepultando mas el cuerpo
a lo oscuro siempre acude
la memoria sanguinaria
los recuerdos asesinos
y las palabras giratorias
mirando el reloj los mismos cuerpos sentados
con las manos en la boca, con monedas en los ojos
y la garganta apretada, colmada de gritos,
colmada de sal, agua y vinagre frió
los vasos trisados y el dolor abdominal
el desastre del nuevo día
con la cara hinchada en el espejo
y la respiración teñida de alcohol añejo
hasta los bigotes morados
los dientes verdes, amarillos y negros
como la esencia, como el alma
como los buenos/malos pensamientos cotidianos
y tu dices "el descanso para el sepulcro"
mas pareciera ser la ironía monumental
sellada con besos viscosos en la frente
que se reconstruye perpetuamente en las murallas
los afiches, las razones y el camino de blanco polvo
con letreros encendidos en colores apuntando
la dirección correcta para el trayecto de un te quiero
que valga mas dinero, mas mercancías o monedas de dulce
hay tantos mas allá afuera agazapados entre las madreselvas
que esperan el momento oportuno para el zarpaso maestro
tengo miedo madre, tengo miedo de mi y mi sombra
le temo a las cosas grandes al desconcierto y al sonido seco de un golpe
había niebla, los focos se perdían en el gris
había tanto frió afuera de este minuto
que los ojos no quise abrir -no dije nada-
ni el rostro despegue de tu cuello - no quería -
mas todo el hielo del mundo y la pena
no pudieron derribarme, pues yo ya estaba ahí
donde quería siempre estar - nacer y morir en ciclos -
estaba abrazado a ti aquí dentro, estaba ahí -por fin-
y tu eras como parte de mi cuerpo
y yo se que era del tuyo parte importante también
todo el calor que necesitaba ardía en tus ojos
en tu cuerpo de flor, en tus manos tranquilas, en tus besos de paz
no pedía mas nada, pues yo ya estaba ahí . .

