
Con la luminosidad de un silbido
en la oscuridad voluntaria
tu fulgor llegaba a gritar en mi garganta,
a citar mis manos con brutalidad
Al tope de tu mentón delgado,
con mis dientes alborotados
deseando la mordida
un canto suena, pues tierra vibra; y también canta
Aquellos astros, hijos paridos de este cielo
tienen ojos de gato soñando
y en pedestales puestos en lo mas alto
nos observan desnudos y cantando
Fértil desierto blanco que te surca
niña mujer justo en medio de tu cuerpo lánguido
y mis piernas que te recorren, que te descubren
que te celebran y te solicitan al solsticio
Disuelto mil horas, como agua estancada
en tus ocultos pliegues o
libre de peso en tus miembros tensados por el calor que nace
quisiera ir repasando en forma de aire cada pequeño pueblo de tu mapa
Recolectando en un recipiente de barro vida,
una por una tus sonrisas explotando y
tus palabras cayendo lento
al suelo donde bailado habíamos ante las aves
Mujer ávida, mujer chispazo en el tiempo
mujer y figura en este momento de silencio justificado
como he yo de mostrarme estoico en tus partidas, como?
como no he de llenar abismos con este deseo fiero de tu madera y tu alimento
Mujer, he de cantarte temporadas enteras bajo la lluvia cerrada
y en penumbra si necesario fuese, encontrarte con la punta de mi lengua
con las flechas amantes en la cima de mis dedos
y la estampida furiosa de mi cuerpo en trance.
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