jueves, 10 de febrero de 2011

Allá


¿Puedes tu sentirme allá, tan lejos de mi cuerpo cierto?
tan alejada de la posibilidad de mis manos
tan distante de este suelo donde muero
tan intocable al otro lado del ancho muro oscuro de la noche

¿Puedes tal vez en la lejanía de tu carne?
sentir el roce de estos dedos necios que no duermen
tramando la llegada, casi devorando kilómetros
ensayando la caricia sin ti, sin tu espalda, sin tu espasmo

Allá donde reside ahora tu esencia, tu techo y tu abdomen
¿podrás sentir acaso en estas horas silenciosas
el acecho de mis ojos buscándote como dos felinos entre las paredes?
y el peso de mis manos, centímetros antes de tu cintura, esperando el sitio exacto

El fulgor de una mordida que aguarda cuando te imagino
el sudor de mi pecho, mis manos viajando por tus confines
sientes tan lejos el aire que me rodea, en estas horas machacadas
que se entrecruzan lentas cuando me haces falta, cuando te pienso

Se transmuta tal vez el tiempo y el espacio se desentiende
las barreras se han vuelto disparates sin valía
y yo he recorrido las montañas abanicando las pestañas
para encontrarme ahora abrazándote la vida entera

Bebido de tus ojos, ahora a tan poca distancia de tu cara
de tus respiros nutritivos, de tu boca florecida
he de tomar los segundos sagrados para tragar saliva, para mirarte completa
para sentir el dolor del pecho de la primera vez y besarte finalmente entre carnavales

Entre astros sonrientes que saludan, que bailan
al ritmo en el que el tiempo toma curso normal, y las maravillas giran
y los peces vuelan dejando el estanque y las rosas nacen mil veces
y me pintan el mundo con el color del armónico caos que amo

Y celebran cada uno de los besos que disparo, que pinto
no solo en tu roja boca, en tus costados, en tu mentón
en tu cuello dulce y provechoso, en tu frente como un sello de amor infinito
en tus piernas mi perdición, en tu espalda mi mapa
tus hombros delicia exótica, tu vientre suave, tu pecho mi casa
tu alma mi vida.

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