jueves, 23 de diciembre de 2010

No estoy





Tus manos partieron en hielo,
estuve obsesionado con tus surcos durante décadas
edades convexas me mantuvieron velando tus caderas
siendo centinela malhumorado en la cornisa del delirio

Acudían de forma recurrente dolores estomacales a mi puerta,
impertinentes flechazos de sudor y temblores
a los cuales asesinaba yo rellenando paginas y paginas
con sedienta poesía sexual y animalesca

Paredes lloraban a las cortinas apuñaladas por mi pluma
que era de noche, durante mis locuras, el arma de un psicótico
y aquellas misma paredes sensibles comentaban sollozando
los rasguños de sus vientres, adjudicados en mis manos destrozadas

gire las mismas direcciones de un mapa podrido
y dando vueltas por mi cuarto traze un circulo profundo en el piso
al ritmo de mi ciclo alterado cave hondo entre lo fantástico y lo muerto (Real)
y finalmente me perdí, sobreviví al péndulo, al viaje y morí tal vez o me extravié quizás,
no se, solo sé que no estoy.

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