
Y mire a sus ojos idos,
viajeros de tiempo quieto.
no había nada
nada amable, nada digno
Sus ropas roce con los dedos
y eran cenizas, espuma también
el no era nada
nada de sueño, nada digno
Le platique sobre aeroplanos
sobre los reyes africanos
y el no era un color
no era voz, no era nada
Lo odie hay frente a mi
lo mutile mentalmente con afán
luego lo abrace
y fuimos nada, nada cierto
Nada digno, nada terrenal
inmaterialidad forzada
en pleno vuelo directo al astro
despidiéndose con el sombrero en la mano
[de los todos en la tierra.]
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