miércoles, 30 de octubre de 2013

Sine qua non


Rodaste quizás que cosas al pasar;
la materia infinita que vive arriba de nosotros

el pasado, cruza lento el comedor caminando
el paso muerto, el cuerpo trágico, la poesía tradicional

de cabeza hinchada y torcida en el respaldo del sillón
ves lo alto, lejos, y hay estrellas que te ven con furia

todo se ha reducido a un sonido, un clic seco
la onomatopeya de un brassier desmantelado

o el amor nunca fue suficiente entre los torpes
o las efemérides del sexo se han reducido a 5 segundos de auto-compasión

los malos libros que se leen llorando por pomposos
en noches conspicuas sobre desiertos propios y prefabricados

el amor es una araña horrenda pero cobarde
sin venenos ni seguidores. Es un nudo en una cuerda fatigada

cuando esquivemos los números que caen en lugar de la lluvia  
y rindamos culto a nuestra accidentada carrera de tontos pilotos ansiosos

veremos de cara al sol. Veremos más allá de los misterios emblemáticos
entre los cabellos descubrir el cuello, del cuello un cuerpo libre, y de lo libre el todo

retozaremos entonces en las ruinas de los dibujos amatorios
que construían no hace mucho las aves con su vuelo en el mar.

Por mi parte seré febrero sin final, una cadena renacida que gira
y me veré siempre contemplando las palomas que deje en tu cuarto





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