Rodaste quizás que cosas al pasar;
la materia infinita que vive arriba de nosotros
el pasado, cruza lento el comedor caminando
el paso muerto, el cuerpo trágico, la poesía tradicional
de cabeza hinchada y torcida en el respaldo del sillón
ves lo alto, lejos, y hay estrellas que te ven con furia
todo se ha reducido a un sonido, un clic seco
la onomatopeya de un brassier desmantelado
o el amor nunca fue suficiente entre los torpes
o las efemérides del sexo se han reducido a 5 segundos de auto-compasión
los malos libros que se leen llorando por pomposos
en noches conspicuas sobre desiertos propios y prefabricados
el amor es una araña horrenda pero cobarde
sin venenos ni seguidores. Es un nudo en una cuerda fatigada
cuando esquivemos los números que caen en lugar de la lluvia
y rindamos culto a nuestra accidentada carrera de tontos pilotos ansiosos
veremos de cara al sol. Veremos más allá de los misterios emblemáticos
entre los cabellos descubrir el cuello, del cuello un cuerpo libre, y de lo libre el todo
retozaremos entonces en las ruinas de los dibujos amatorios
que construían no hace mucho las aves con su vuelo en el mar.
Por mi parte seré febrero sin final, una cadena renacida que gira
y me veré siempre contemplando las palomas que deje en tu cuarto

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