Las horas de noche, las agujas
las explosiones mudas, el blanco sucio
mis ojos dando vueltas
enrojecidos y perdidos tras la puerta
Las manos en los oídos
las moscas entrometidas en mi boca
en el agujero de las muelas
las manos; las moscas, no creen que vivo aun
Parece que sigo durmiendo
pero tengo un plato triste en las piernas
y parece que en las calles policías buscan,
y persiguen muertos que corren -fugados del ataúd
Los edificios mutilados en las cienes
son como enanos grises con depresiones infinitas
la plaza, el mercado, los olores a las 8 de la mañana
las mismas moscas, las manos, las explosiones
Mi nuca tiene esferas oculares, ojos caninos
que lloran de forma libre, independiente a mi
y todo yo soy mecánico y humeante
ensamblado, grasoso y chirriante
Camino y subo, bajo y sigo caminando:
la cama, los segundos, las caras, el alcohol
camino y me detengo, lloro, camino arrodillado
luego los cadáveres, el humo del cigarrillo, alarmas...
Hay un día interminable a la semana
todas las semanas. Y vuelve siempre espantoso
es un mutante herido con dos cabezas
es un día de 48 formas absurdas para morir parado
Me hierve el cuello, la cabeza enceguecida
el control lo encuentro en las mordidas que me infrinjo
con las muelas en el reverso de las mejillas
es una tortura oculta, una penitencia personal, una ventana
Hallé esa costumbre años atrás
cuando de dos patadas la vida dejo de ser un bien.
Ahora me calma, me ata las manos, elude las moscas
me cierra los parpados... Ya solo me dan jaquecas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario