Me pregunto si pensarás en mi
cuando me muera, si pensaras.
cuando las golondrinas se marchen
cuando el viento extinga las huellas
me pregunto si te inquietaran mis pasos
perdidos por estas calles y ríos
del ultimo lugar en el mapa
bajo las luces, al arco lunar -entre los barcos-
¿te tendrán al filo del silencio
las preguntas sobre mis manos y su paso?
¿pensaras tal vez en ellas sobre otros cuerpos
modelando nuevos versos, apretando rosas ígneas?
donde hundas tu cabeza mujer
allá mismo donde busques la calma original que perdiste
¿escucharas al negro cielo universal
intentando encontrar los ojos míos de esos años?
tu mano, el puño y la ceniza
en ese orden, cintura clara, se irán tiñendo de olvidos
abandonaran mis cometas tu vientre
y mis palabras al exilio austral de mi boca volverán rendidas
llegara entonces la quietud de la mentira
y el reposo de los parches en el cemento amatorio
pero tu palpito huirá, conmigo, huirá
buscará mi lecho preguntando por mi espalda
y en los albores de la mañana accidentada
cuando tu piel marchita no saboree la humedad
creyéndote victoriosa sobre el fuego y el sexo onírico
sobre la ansiedad de las arenas y los mares
preguntarás por mi alma,
por mis edades esteparias
mis tundricas palabras de amor,
los tiempos que pasamos escondidos del recuerdo.
y lloraré falsamente, lloraré como símbolo imaginario
pues no habrán golpes, sangre, ni dolor, si certeza
pues no estas cerca, ni mi alma vive en tierra
ni existen tus preguntas, ni me pregunto yo por ti.

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