
De lluvia callendo como astillas en la piel
de sol sofocante -perpetuo- y noches de laberinto
va la vida del pequeño hombre especie de cuidad
y nos miramos de pronto, y de mirarnos reímos
tras preguntarnos sobre el día que vendrá.
algunos pequeños hombres de cuidad portan
libros gruesos en la mollera y llaman hermanos
a todos los que pasan mientras apuñalan mentalmente sus espaldas
y desnudan con pericia a las mujeres de cada quien (mentalmente ?)
si te ríes en la sala son tres vidas como larva
o la coca cola no se hará presente en tu mesa
son los mayores temores y épicos estereotipos de la publicidad
obtusa de la metrópolis y de sus bacterias sociales, digo plagas, digo hombres.
Con una pisca de terror fabulado y otra de condicionamiento estético
como paradigmas absolutos, se vuelve mas simple soportar el peso,
y así las noches son solo encerronas melosas/malosas entre cuerpos infectados
que se acarician y laberintos del pensamiento a raya.
el vapor de las noches en la cuidad, el que emana de las axilas, del pubis
y del jugito neuronal de los cerebros anorexicos empaña el cielo gris
antecesor a la tempestad
y desde la azotea puede versele subir con contoneo bipero hasta cubrir el cemento
redondo que adorna el cielo .
ah! la vida de la cuidad y sus hombres
la vida que se escurre entre palabras livianas
y promesas desechables, que pasa frente al lecho
apresurada y sin quien detenga su carrera. esa vida que
se come cual fast-food con la boca grande desdentada y sin lengua.
hay cuentos y rumores que abordan los oídos al doblar ciertas esquinas
hablan lenguas extrañas, tiritan y gritan de pronto una advertencia no bíblica
ejemplos claros de cada ojo puto que se posa y menea su culo amplio
por la acera y el metro devorando lo que se le antoje, la basura televisiva,
los valores mas cercanos a la cima de la pirámide valorica de valorias de hoy día
y amores también va devorando. .
cada uno a su propio paso como feos relojes de arena
viven, beben, cagan y se divierten,
acuden a las aglomeraciones y ríen de la ironía de la vida
de los viajes de placer, del roto chileno, de la cara fea de las viejas,
y de como defecar la cara del vecino es deporte nacional. . .
Ah! la vida que se reparte por su parte sin importar a quien mas o menos darle,
ah! los arquetipos y lo que se cree valioso por no se que ley de caverna.
Enternece de pronto ver las batallitas de almohadas que se libran por el cielo o la verdad, las frases enmarcables que justifican el ejercicio de destriparse unos con otros por banderitas, filosofos nerds o rating, aunque en ocasiones aburre la ausencia de reglas y filitas realistas con gente
sin cara en la nuca, ni tórax reversible,
pero entiendo bien que es absurdo el deseo
yo mismo; vivo ejemplo que confirma la tónica general,
mis contradicciones superan a los bellos de mi piel,
mis depresiones de niña llorona podrían ser buen material
para rutinas humorísticas
tan burdo, tan sin sentido como esperar algo de vuelta,
tan triste como escribir poemas para una mujer que ya no existe(...)
"son los mayores temores y épicos estereotipos de la publicidad obtusa de la metrópolis y de sus bacterias sociales, digo plagas, digo hombres."
ResponderEliminarmori, esta del tecornofi :|