
Despertaste y las manos no sentiste
era como si dormidas siguieran entre las sabanas,
separadas del cuerpo entre el sueño y la alarma.
afuera el sol despuntaba luminoso en toda su
gloria, ese mismo sol que odiabas cuando en los
ojos sus agujas insertaba. el asfalto gris, en la cuidad gris, con
los sonidos que ya comienzan a ser infernales, trombones
tambores y los oboes mas caóticos comenzaban a apoderarse
lentamente del espacio, y se volvían el soundtrack del asqueroso
desayuno cotidiano.
Dentro ya del esquema, y tachando los pasos a seguir antes
de salir de casa hacia el trabajo, se agita mas rápido
el astio y humean las paredes de la urbe y de tus cienes, ante la
ineludible jornada crónica que se avecina, la que nos mata
con sádica paciencia a cuenta gotas.
cuentas las sacadas entre las pistas peatonales infestadas de hastiados,
cansados, furibundos, muertos y casi muertos personajes que
empeoran mas las cosas con sus caras, como si fuera posible cagarla
todavía mas; pero obviamente no hay culpa, podría ser otro el que
al verme pasar reflexionaría igual, mi lastima es mas por los niños,
los perros callejeros y los arbolitos, ellos no tienen parte en este baile,
y aun así se aguantan que les asesinemos el paisaje y la vida también
de paso. Pues el andar y las acciones de los muertos-casi y los muertos
muertos va dejando seguidilla de catástrofes mudas pero dolorosas,
subterráneas, segmentadas y pequeñas, pero que de a poco copan
el saco y sacan de quicio, pues desde siglos van raspando con una cuchara
el pilar que soporta lo valioso que nos queda.
Casi no percibes pero estas ya sentado y con las manos al teclado
jadeando el cansancio mas fiero, mordiendo la rabia mas puta
pero absorto en la costumbre genética, en las ganas del break y del
sándwich, con la mente en la coca cola y en la puerta cerrándose atrás,
el final de la jornada, que en realidad no es mucho, quizá ocho horas
que ya también han consumido los esquemas, y que están muy bien
delimitadas; llego, lavo mis manos, como algo ligero, fingo que miro a la mujer
que vive conmigo, charlo de la nada con el par de niños que llevan
mi apellido, acaricio al perro, miro el show de los desastres en tv,
me indican el clima futuro, cepillo mis dientes, tres besos de piedra
y a esperar la alarma de vuelta . .
así seremos, así fue y así serán por los siglos de los siglos amen, yo aporto una mueca, incluyéndome al unisono digo ja!
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