halle escondido un pecado sucio cubierto de polvo gris
lo levante pese a su peso de maldad contundente
y lo puse a los pies de esa enorme estatua de yeso conmemoración del sacrificio
se agitaban las letras y saltaban alocadas por doquier
vi unas incrustadas en el techo aun vibrando
y otras pulverizarse como mucosidades en las paredes de la diestra
eran pequeños disparos o bien demonios arrancando del espejo
las sotanas no tardaron en entrar a la habitación
levantaron los indices y rebuznaron leyes convenientes
sus ojos hundidos en la sombra de la capucha protectora
llamaron en mi al miedo junto a sus manos sangrientas
bajo la espiga y el rosario, bajo el vino, el pan y el lecho
reposaba hedonista la crapulencia de los "santos"
acomodada, acostumbrada, ya en su sino de siglos amparada
pero no había rezos, no había nada, solo llantos de niños sobre el alba
y yo dije frente al padre, no la diestra si no al centro de su cara,
que fue del tiempo fabulado donde dones habías otorgado?,
que fueron en las manos de aquellos sus acciones sino un falso clavo,
como no me aterro al mirar al cielo, si veo pestilencia tanta aquí en el suelo.
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