ni un segundo antes, ni después.
fui bautizado de una manera simple, sin simbolismos,
ni nombre es de esos que todo el mundo tiene, cuatro letras
cosa que nunca se olviden, es como debe ser, algo practico
y muy considerado si de ahorrar tiempo se trata.
crecí como todo niño al halo de mis padres de sus enseñanzas
irrefutables, como las leyes y la religión que me mostraron.
al principio me sentí aturdido, quería romper las ventanas
y correr, pero mi mamá no me dejaba, quería pintar
animales ( caballitos verdes y vacas lilas) y humanos libres entrelazados de las manos, pero
la correa en las manos de mi padre ayudo a matar ese salvajismo
infantil y poco productivo en mi.
aprendí buenos modales, a ser un niño obediente y a decir si
cuando correspondiera ( es muy importante no responder a los mayores )
inicie mi periodo escolar y por cierto que no fue algo tan extraño
lo asimile a mis padres, al ambiente en la casa, obedecer, y decir si ( cuando corresponda )
me fue por cierto de mucha ayuda, encaje a la perfección en aquel modelo
tanto así que los doce años pasaron casi volando.
mi cuerpo cambio, o eso parecía ser, la gente lo decía con frecuencia,
lo único que yo note es que al espejo veía ahora también a mi padre.
nuevas "metas" que cumplir trajo consigo "el cambio"
ingrese al aposento de la educación de los superiores, aprendería según lo
acordado desde antes de mi concepción, lo mismo que mi padre.
que si me gusta?, es lo que debe ser, no se trata de gustos, las cosas son así.
los libros, las cátedras y las ideas volaban sobre mi cabeza, me molestaba un poco
la gente distinta, sentía aveces ganas de romper las ventanas y correr, pero la mamá
que en mi mente había venido a vivir no me dejaba.
soy todo un hombre, según los demás
es mas, obtuve un papel que así lo acredita, una vocación y una competencia especifica que me determina, y determina también el trato de los otros conmigo, digo subalternos.
hoy son las 8:00 en punto de la mañana del 11 y me preparo nuevamente para salir a trabajar
la vida de un hombre de familia es cómoda, practica y un ejemplo de eficiencia temporal, pero me senté a escribir esta biografía, por un impulso bizarro, restos quizá de mi niñez salvaje y mis deseos de pintar y correr, para encontrar algo en mi vida, no se que
es algo absurdo, ni mi esposa, ni mis hijos (los que siendo aun niños ya son como yo) me resaltan a la vista como algo digno de destacar, no lose bobadas.
-me sangra la cabeza o ya estoy cerca de eso, esta maldita jaqueca crónica-
la hora se acerca son las 8:05 termine mi biografia y ya estoy atrasado para el laburo.
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