miércoles, 1 de mayo de 2013

All-one

No he revisado en semanas las cicatrices grises de mi techo
no he vuelto a quedarme en silencio observando el polvo en los rincones
tampoco he escuchado el goteo de las cloacas, o más bien lo ignoro
me he alimentado bien, noto comer a diario, pero nunca se que es
si carne, fréjoles, arroz o trozos de cortina o pequeñas moscas incautas

se me vuelve la memoria un tanto inútil y suelo creer que ataron un nudo en mi nuca
mi cabeza pesa ahora más que mis botas embarradas, me cuesta ver y oír
silbo durante horas sin notar ruido alguno, lo sé pues veo alejarse a las sombras y ciervos
pero si no fuese por detalles pequeños o cosas faltantes, no sabría que salí tal día de la cama
pues no he revisado, escuchado, meditado o apretado las muelas según creo

me asedio de preguntas que se diluyen con las respuestas en minutos
puedo pronunciar mi nombre por costumbre y por corazonadas captar que me llaman
pero me cuestiono sobre este mismo asiento, si recordaste tú esperarme hoy en la puerta
si no será que esta dolencia que ahuyenta mis sentidos, mis recuerdos habrá emprendido vuelo
para llegar a posarse en tu diminuta cabeza, para dejarte atrapada entre las pausas de un reloj

los ojos en sepia y constantemente empañados me presentan escenarios cósmicos
cuando se abandona la preocupación por tus pasos y ya no miras al suelo esquivando agujeros
la vida cobra un sentido extrañamente eterno, cercano a las cuestiones que no dejan dormir a las piedras
a las inquietudes que hicieron en la historia dimitir dioses y a buenos hombres pensativos
el amor! Que puede decirse sobre eso sin portar los mapas, ni la brújula, sin siquiera saber de tus zapatos

Mi casa me ha visto deambular en círculos frente a ella, recorrerla desnudo y endurecido
le parezco no ido sin embargo, Comenta a los arboles que me he vuelto mas inquieto, más apto
que soy una mariposa nocturna navegando con mis alas blancas, yo no la entiendo, debe de estar loca.
Me causan desconsuelo las nuevas cosas, estos cambios vociferados pero aun así no peno, ni lloro
sin ver, sin oír y sin saber bien, la tarea se vuelve simple. Lo titanico es el silencio, lo quimérico la inquietud

Sin techos, sin sonidos que demuestren que te alzas por la mañana, sin las gentes pasando
el embate de las huestes existenciales es constante y cruel. Al venir el silencio, y el espacio universal muere
acuden atiborrados los casquetes y trompetas que revientan oídos al zumbar, que paralizan la sangre
y muerden la punta de tus dedos. Roen y susurran mimetizándose con el aire colado de las ventanas viejas
haciendo brotar entonces la oscuridad, apareciendo entonces la capa conspicua de los deseos más persistentes

y con la ausencia de tus desordenes, y la intriga de mi entrepierna estoica, y los me haces falta, los papeles,
las frutas prohibidas, las mentiras de alcoba, los parpados conquistados, las bocas estallando, las venas
trazando nudos juramentados en las capas terrestres. Llegan a pateare las costillas canciones calcinantes, abrazos que se vuelven orgías mentales, mujeres anónimas que sonríen por las calles. Sueles despertar  entonces tumbado en la cama, creyendo ser liquido, pálido, parido hace 15 minutos  y revisando con paciencia las grietas de un techo.





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