las subversiones coloradas, susurradas en los pasillos
agitadores con las manos en los bolsillos
comandantes sin pelotón, ni tropa
valientes locos de alcoba -valientes-
idealistas de la idea que se prostituye
del mundo reducido a la fachada
virulentos, graciosos, pero angustiantes
inocentes, ignorantes de un baluarte
desastrosos vegetales del desarme
pero a manera de plaga pútrida
emergen sepultandome.
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